13 mayo 2009

Quare fremuerunt gentes

Cada vez que aparecen nuevos indicios de que el 11-M fue lo que pensamos todos menos los que no quieren pensarlo, se me reproducen dos preguntas inquietantes:

¿Cómo fueron capaces de correr el riesgo de que el pastel se descubriera tarde o temprano (como muchos seguimos dispuestos a que suceda), teniendo en cuenta que eso les desacreditaría para siempre, por atolondrado que sea el pueblo que tragó el engaño?

Si fueron capaces de organizar un tinglado tan endiabladamente complejo para acceder al poder, ¿de qué no serán capaces para conservarlo? O, ¿cómo puede uno enfrentarse a semejante maquinaria de mistificación y propaganda?

Y sin embargo, el 11-M sigue distando de parecer lo que dijeron que fue: el auténtico mito de Elvis vivo es la versión oficial.

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