03 mayo 2011

"El mundo en vilo a la espera de las represalias de Al-Qaeda"


Esperaba que El País hubiese tenido el detalle de titular así hoy. Aquel titular del 2001 ("El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush") ha hecho historia en el periodismo español, como ejemplo de ese peculiar síndrome de Estocolmo que buena parte de Occidente ha convertido en parte de su naturaleza y que tuvo su continuación en el "Osama, mátanos" que algunos proferían a raíz de los atentados. El diario de PRISA desviaba así el dedo acusador hacia la otra parte, hacia la propia víctima, de hecho, ya que prácticamente toda la nación norteamericana hizo causa común con su presidente. Era una piedra en los cimientos del 11-M, cuando media España acusó a su gobierno de haber propiciado la mayor matanza terrorista de su historia.

He de reconocer que yo también llegué a sospechar algo oscuro en el atentado de las torres gemelas. Mi cabeza recalentada por las novelas vio una maniobra para justificar un corte por lo sano en el conflicto de Oriente Medio. Es decir, comulgué con el titular de marras, pero entreviendo no represalias sino una especie de nueva Hiroshima disfrazada de tal. Fue un golpe demasiado espectacular y efectivo, de quitarse el sombrero, si prescindimos de toda consideración moral. Y por entonces no habíamos percibido toda la dimensión de la amenaza islamista. Lo de ayer parece un final de película del Oeste, pero nada ha terminado, claro.

__