18 marzo 2015

Ética a Nicómaco


Entre tantas éticas dictadas por el gusto personal, la de Aristóteles está escrita como si el autor no sintiese la menor inclinación a transgredir a cada momento todo lo que dice aquí, es decir, como guardando en el cajón el fomes peccati mientras escribe. Parece todo tan sencillo: haz esto y vivirás feliz. Hay vicios, pero sabiendo que lo son se acabaron los problemas.

Dije sencillo, pero en el sentido de que todo está cuidadosamente sistematizado. Porque se trata de una lectura densa. Aristóteles posee la cualidad de ser muy denso sin salirse del vocabulario usual. Cada palabra de esta Ética es comprensible y, sin embargo, hay que leer con detenimiento si no quiere uno perderse. Está lejos esto de ser un ensayo a lo Savater. Pero si uno consigue meterse en la cabeza todo esto poseerá un "metro de platino", para decirlo como el Pombo, para juzgar en cada momento sobre su propia actuación y la de los demás. Eso es justamente lo que nadie quiere hacer: ¡Ah, vaya usted a saber...!, cada uno es cada uno..., lo que para ti está bien... Y todas esas cosas con que nos vamos engañando.

__